Angustiado, agarrado al borde del precipicio, intento aferrarme a la vida. Pataleo, busco un saliente donde apoyarme y aunque mis brazos estén sujetos los pies me bailan. Desistir no es una opción.
Eterna frustración de minutos, pues todo pasa a tu alrededor cuando te paras, y entonces olvidas las horas, los días, la mente se aclara, el mundo es gris y tu alma alada vuela lejos hacia una nueva galaxia, observa las calles coloreadas, pensando en traer de vuelta aquella mirada ilusionada. Estas cayendo y no ves NADA.
La llama se apaga pero el mechero se acerca.-¿Puedo encenderte?- me dijo suavemente, y yo respondí - ¿Estás segura?, si juegas con fuego podrías quemarte-. Delicadamente, chispa a chispa, me has devuelto mi mirada.