Hoy, rebuscando en mi interior, en lo que un día fue la metrópolis del amor y la pasión, veo un lugar desolado, arrasado y destruido. Aquel era el bastión con la mejor de las defensas, pero tú, con un simple 'te quiero' traspasabas esos muros como si de papel se tratasen.
Tú, que castigabas mi ser día y noche, que me hiciste soportar el peso del amor hasta el desfallecimiento, ahora simplemente me dejas el caballo de Troya, derrotando desde dentro al corazón que siempre te admiró.
Tú, que eras mi luz en la oscuridad, te alejas sin pensar en nada más.
Tú, que me diste tanto, me lo arrebataste todo.
Eras tú, pero ya soy yo.
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